Lic. Juan Penen
“caminante, no hay camino” Antonio Machado
"mi padre fue un arameo errante" Dt. 26,5
“de la muerte arrancamos como yuyos
las razones de vida”
Mario Benedetti, el baquiano y los suyos
En un grupo de colegas del que me reconozco formando parte y que dedicamos una parte de nuestra actividad profesional a la coordinación de grupos terapéuticos, abrevando cada uno en distintas inspiraciones teóricas se escuchó la cita del poema de Antonio Machado tomado por la canción de Serrat.
“Caminante no hay camino”
Eco o resonancia vino esta frase a darme vueltas “mi padre fue un arameo errante”, busqué a quien estaba atribuida tal frase en el Antiguo Testamento (sabía que era una frase bíblica) y encontré que a Moisés.
Voy a “errar”, el diccionario de la Real Academia Española dice errar:
(Del lat. errāre).
1. tr. No acertar. Errar el blanco, la vocación. U. t. c. intr. Errar en la respuesta.Era u. t. c. prnl.
2. tr. desus. Faltar, no cumplir con lo que se debe. Disculpáronse los vasallos, si en algo habían errado a su señor.
3. intr. Andar vagando de una parte a otra.
4. intr. Dicho del pensamiento, de la imaginación o de la atención , divagar
Retomo el camino y me propongo trabajar con los objetivos y fines de los tratamientos. Me pregunté cuándo está terminado un tratamiento y cómo en los grupos voy dirigiendo un proceso que lleve al encuentro de esos fines.
Lo pienso desde un psicoanálisis (1) que no es uno, en el que se pueden encontrar distintas versiones de fin y fines. (2)
Errar, no acertar, errar, vagar. ¿Y los objetivos entonces? Hablamos de ellos en el encuadre de los tratamientos, en especial para pacientes que están afiliados a prepagas y obras sociales. ¿Conviene tomar a los objetivos y a los fines o fin del análisis como sinónimos o más bien se tratan de dos órdenes distintos, y si son dos órdenes distintos, se anudan?
Mi padre fue un arameo errante. Propia errancia de Moisés que según la tradición vagó 40 años por el desierto sin llegar más allá que a morir en las puertas de la Tierra Prometida.
Mas los pacientes cuando nos consultan no quieren errar, quieren, en mi experiencia algo relacionado con la disminución del sufrimiento, de un sufrimiento que tiene distintos nombres y formas para cada uno de ellos. Esos nombres se fueron construyendo en los avatares históricos de cada vida y en la historia familiar que los precedió. Vienen con sus argumentos y sus explicaciones o sin ellas. Y en esas explicaciones y en esas historias encontrarán el material para sus primeros objetivos.
Muchas veces pienso que no lograremos esos objetivos, sobre todo cuando detrás de ellos presiento la exigencia aplastante del ideal. A veces tengo la tentación, no caigo en ella casi nunca por saber que sería riesgoso para el establecimiento de la transferencia, de decir al inicio del tratamiento a algún paciente: mirá, eso que querés no se puede hacer, no se puede todo; ¡afloja!
Los humanos no queremos sufrir ¿Queremos saber?
Paso de los objetivos a los fines.
Una narración de un fragmento de un tratamiento:
Tengo frente a mi a un paciente, un hombre joven, ahora en sesión individual, que estuvo en grupo pero no quiso seguir, dijo que necesitaba un espacio individual. Pienso ¿que necesita conseguir en su tratamiento? Habla de que se preocupa, de que el otro día se despertó a las 5 de la mañana y ya no pudo dormir, hay algo en el tono de lo que me plantea que me da a pensar que quiere salirse de la “normalidad” de la experiencia de la vida, que se plantea una vida en dominio total de sus emociones y reacciones.
Mientras lo escucho vienen a mi ideas de la doctrina budista sobre la que he estado leyendo:
Las Tres Características de la existencia condicionada: La impermanencia (cambio, transitoriedad), la insustancialidad (no yo, ausencia de un “yo” perdurable) y el sufrimiento.
Las cuatro nobles verdades:
- La vida incluye duḥkha (sufrimiento, insatisfacción o descontento):
- El origen del sufrimiento es el tṛṣṇā (anhelo, deseo, literalmente sed)
- El sufrimiento puede extinguirse cuando se extingue su causa
- El octuple noble sendero es el método para extinguir al sufrimiento
El budismo prescribe un método, o camino, con el que se intenta evitar los extremos de una búsqueda excesiva de satisfacción por un lado, y de una mortificación innecesaria por el otro. Este camino comprende la sabiduría, la conducta ética y el entrenamiento o cultivo de la ‘mente y corazón‘ por medio de meditación, la atención la plena consciencia del presente de manera continua. (3)
Luego me encuentro contándole a este paciente que Thich Nhat Hanh (un monje) le dice a sus alumnos en el día de su cumpleaños número 86: “cuando muera, no quiero que construyan una tumba y pongan mis cenizas dentro de ella. No me gustaría. Es un desperdicio de tierra. Pero si insisten en construir una tumba, les dejo una linea para escribir sobre ella: 'No hay nada aquí dentro'. Y si siguen insistiendo, les dejo otra línea más: 'Tampoco hay nada afuera'.”
Errando ¿acierto?
¿Qué produce esta ocurrencia? Que el paciente asocia inmediatamente con las búsquedas de su padre que muchas veces entra y sale de la práctica de un arte marcial, este padre vive en en el norte del país. Este hombre joven está dividido entre el amor a su madre y la fidelidad a su padre luego del divorcio que ocurrió a sus 4 años edad, situación que implicó que el papá quedara allá y él con su mama volvieran al lugar de donde había partido en el gran Bs. As.
Errancia también presente en el relato de este paciente.
¿Es esto errar o puedo confiar en que le acerté a algo?
Al decir de Fernando Ulloa: "también pueden ocurrir estos toques de ánimo cuando un analista (por mi parte lo hago a menudo... por no decir siempre) habla al azar de la memoria y sus ocurrencias. Quien se expone a ese azar de la memoria es posible que, más que hablar del inconsciente, hable al inconsciente." (4)
Y en los grupos ¿Cómo va siendo mi estilo?
Sigo con un relato de un fragmento de una sesión grupal:
D abre el juego, tiene ganas de contar, no suele hacerlo, hace un par de meses esta con antidepresivos, tiene que dejar algo, cuenta que decidió dejar uno de los trabajos por treinta días para terminar dos obras, que la gente no le da bolilla, una amiga le dijo que para ella él tenía actitudes infantiles, y eso lo impactó, era algo que venía pensando, pero que ahora fue más fuerte porque se dio cuenta de que como un chico se quedaba esperando a que otro le resolviera las cosas o se resolvieran solas, que cuando puede afrontar se siente mejor, se pregunta por qué.
H, una mujer de 40 años aproximadamente, toma la palabra, generaliza acerca de las postergaciones y de esperar que otro se haga cargo, le pregunto que está esperando como una niña a que se resuelva, dice su situación en el trabajo, está cansada de este trabajo, le pagan poco, el clima es malo, pero envió un currículum y se quedó. Le digo que lo vamos a trabajar si le parece, dice que si, pregunto quien puede hacer de ella niña, elige a O, le pido a H que le pase la data del rol, 10 años, tímida, callada. En la escena H habla con esta niña, trata de convencerla de que haga algo de que no se quede así, la niña sentanda en un banquito mira al piso, juega con los pies, apenas la mira cada tanto, apoya las manos debajo de las piernas. Después de un tiempo doy el corte, mientras lo hago pienso que no ha habido en la escena solución o cambio y me pregunto si habrá sido suficiente. H comenta que le recordó a una escena de su infancia, su mamá diciéndole que tenía que hacer algo y ella que no le prestaba atención. Provocó una asociación, una nueva relación, está bien pienso. Y les ofrezco a O y H que jueguen esa escena, esta vez H será la niña, lo hacen.
Luego interviene L, mujer joven, dice que para ella puede ser como una revancha esa actitud, que hay algo tonto, porque en esa revancha es ella la que se daña, ella se reconoce no haciendo por no conformar a nadie. Le digo que pase al medio y desde ahí dice en primera persona lo que hace, dice: “no hago por no darle el gusto a los que me dicen que tengo que hacer, es tonto porque así me perjudico, pero lo hago así”. Le agradezco su trabajo.
Errancia ordenada entonces, por las azarosas, pero no tanto, asociaciones memoriosas y ocurrentes. Tanto en mi trabajo de a uno como de grupo.
Y esto, ¿Cómo alivia el sufrimiento? ¿A qué fin lleva?
Retomo , los pacientes no quieren que erremos, yo tampoco.
Recuerdo otra idea de Fernando Ulloa, la baquía. Un sabe hacer, es un saber que nos corresponde a los analistas, pero que también podrá designar un efecto del fin del análisis.
Otro relato de un fragmento de sesión de otro de los grupos con los que trabajo: Se da que una de las pacientes Z ha dejado de venir, ha dejado de venir sin dejar aún de estar en el grupo, primero una cuestion laboral que hacia que no pudiera con el horario, luego fue el corte de las vacaciones, luego una enfermedad, prometía volver al alta pero no volvió, en los mismos tiempos se da una flojedad en el grupo que a a otro de los pacientes le provoca pensar frente a una duda que tuvo acerca de si había un cambio de horario, que si no sería que el analista estaría perdiendo interés por el grupo.
Planteo, frente a la pregunta que los miembros del grupo se hacen sobre si volverá, la necesidad de definir ya que no lo definia Z: si ella seguía formando parte del grupo en este momento. Interesa al tema que uno de los pacientes dice que Z no se curó, con lo que pasamos a pensar en otros pacientes que habían estado en el grupo y dejado de venir y en si habían sido tratamientos terminados o no y a la pregunta por sus propios tratamientos. En relación a estos lo que dicen de formas distinta cada uno pero coincidentemente es que pueden hacer más, decidir más por su cuenta, no necesitan contar siempre lo que les pasa, pueden resolver situaciones que antes les resultaban insufribles.
¿Cómo se produjo esto? Es este pasar y pasar por los significantes claves y las escenas claves de cada sujeto que produce un saber y una distancia (operativa) respecto a estos que proveen de un mayor saber hacer y de una mayor valentía a cada uno de ellos.
“Un psicoanalista -decía Pichon Rivière- tiende a funcionar como un líder mudo, sus actos hablan por él, sin hablar demasiado de psicoanálisis. ¿Y de qué hablan estos actos? Tal vez hablan de un acrecentamiento de la inteligencia original y afectiva, consecuencia de una menor descentración de su conciencia: alguien que hace “conciencia” de su determinismo inconsciente; una conciencia menos síntoma y más tarea: Tal vez se puede registrar en este sujeto, que ha sido atravesado con efectos válidos por el análisis, una mayor valentía, o dicho más directamente, un menor acobardamiento en tanto es menor su renegación de la condición patética del hombre, que no ignora su muerte, aunque poco sepa de ella. (5)
Vuelvo a la idea de baquía: “Un psicoanalista es un baquiano en los senderos del inconsciente. .. Ocurre que la idea de baquía -y dé ahí baquiano- está estrechamente ligada a la de naufragio. Baquía significa "resto de deuda", la que asumía un contingente náufrago que lograba embarcar en otro navío, frente a los que no pudiendo hacerlo quedaban a espera de ser rescatados. Ese resto náufrago (baquía) producía hábiles baquianos conocedores del territorio en que debían permanecer. Tal vez al regreso de quienes venían a rescatarlos, algunos de ellos decidían continuar explorando el nuevo territorio en que ya habían aprendido a vivir y no sólo a sobrevivir. Algo semejante a quien en la vida no es un sobreviviente en relación a una muerte futura ya instalada, sino un baquiano inventando la vida y sus caminos.” (6)
Ojalá haya sido mi particular recorrido por el análisis el haber pasado de una herencia errante (derivación de desarraigos inmigratorios) a este particular oficio de baquiano.
“de la muerte arrancamos como yuyos
las razones de vida”
Mario Benedetti, el baquiano y los suyos
Referencias:
(1)Contribución a la Historia del movimiento psicoanalítico,1914 “La teoría psicoanalítica es un intento por comprender dos experiencias... transferencia y resistencia. Cualquiera que adopte estas experiencias como punto de partida de su trabajo merece llamarse psicoanalista, aunque llegue a resultados diversos a los míos.”
(2)Interrupciones de los análisis en http://www.topia.com.ar/articulos/interrupciones-de-los-an%C3%A1lisis interrupciones de los analisis
(3) en http://es.wikipedia.org/wiki/Budismo
(4) Fernando Ulloa, Salud ele-Mental, en la introducción p.33
(5)Fernando Ulloa, Novela Clinica Psicoanalitica (2012) p.118
(6) Fernando Ulloa, “¿Es la propia gravedad pasta esencial en la hechura teórica de un psicoanalista?” sobre Pichon Rivière http://www.elsigma.com/historia-viva/pichon-riviere-es-la-propia-gravedad-pasta-esencial-en-la-hechura-teorica-de-un-psicoanalista/3577
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